El director Roland Emmerich ha intentado de muchas formas destruir el mundo, primero fue con soldados descontrolados, luego extraterrestres, una iguana gigante, el clima y ahora conspira con toda una elaborada receta cósmica.Este es un director de gusto adquirido, con una inconfundible firma de trabajo que hemos ido asimilando con los años: eventos improbables, situaciones desproporcionada y mucho espíritu humano de lucha.
Esta cinta es sin duda la cereza del pastel en cuanto a exageraciones y situaciones “emmerichianas” en el celuloide, llevo años que no me carcajeaba tanto con las cargadas líneas de eventos.
Me encantaron los efectos, son una mescolanza sabrosa no apta para epilépticos, pero debo criticar el hecho que los personajes subían a un auto, luego a un avión, luego retornaban a otro auto, luego a otro avión y finalmente a otro auto, es decir, se volvió circular el recurso.
Otra cosa que me pareció forzado del guión era como los protagonistas estaban en el lugar y momento indicado de los principales hechos, con personajes secundarios el mensaje hubiera llegado igual de claro.
Danny Glover, como el segundo presidente afro-americano enfrentando al fin del mundo, después de Morgan Freeman en Deep Impact me pareció un gran detalle, y la breve aparición de Woody Harrelson es divertidísima, los chistes con doble mensaje social a lo largo del metraje me encantaron. John Cusack hace años que perdió su capacidad histriónica y nadie ha tenido el valor para decírselo.
Es súper entretenida si vas con la consigna de que se mirará una producción muy "Emmerich", de esa forma la pasaras de maravilla. Para mí fue bastante cansina por la duración, más de dos horas. Entre amigos se vuelve jocosa.
En síntesis: se deja ver, 2 Chompipes.













