viernes, 28 de mayo de 2010

Querido John (Dear John)

A los cinco minutos me perdieron. Es una parsimoniosa y trillada historia de amor intentando jugar de compleja expresión emocional.
Los personajes carecen de la fuerza necesaria para comprender el sub texto de sus actos, el reflejo sensible quedaba tan vacío como vampiro ante un espejo alejando al espectador de la emoción necesaria que supone el eje de la historia: la vida como obstáculo en el amor, la lucha de la adversidad ante los propios sentimientos.
El intento insidioso de colocar componentes melosos en puntos clave, eso de alimentar hormigas buscadoras de miel y calmar su apetito sin alimentarlas, es común en este tipo de cine, al final sentí un vacío, producto de la carencia de profundidad emocional.
El actor Channing Tatum es el ejemplo andante de la carencia de emotividad, vacila su rostro en mostrar algún gesto del alma, una losa de mármol saca más lágrimas. Por otro lado, Amanda Seyfried, me pareció carente de motivación histriónica y le faltó química con su contra parte masculino.
Es cine con una intención, con dos subtextos que no cuajan bien, la guerra y los vaivenes de la vida. Se le sacó el jugo al romance, pobremente construido, por encima de las necesidades humanas, todo esto sumado da como resultado un fracaso desde la exposición de la intención. Prometía más dentro de su género cinematográfico.
Le pongo 4 Chompipes. El actor Richard Jenkins fue el único en dar una buena interpretación.

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