viernes, 2 de enero de 2009

Marley y Yo

Como comedia es un respetable drama.
La cinta utiliza la metáfora del perro para contar la historia de una pareja, su evolución y problemática mientras aglutinan su familia.
La vi sin aspiraciones de nada, pero me gusto, es más, admito que hasta una lagrima me saco. Tiene momentos interesantes para reflexionar en pareja y en familia. Es muy genérica y con un final tipo simple, pero, para todos los que tenemos un perro es una hermosa cinta, y para los abuelos que lograron criar familias.
Tiene sus momentos amenos, como dije, y el perro es solo un actor secundario en toda esta puesta en escena, los altos y bajos que pasamos día a día, de forma muy simple, están ahí.
Me pareció una excelente película familiar, pero no para niños, ellos se aburrirán pues las partes cómicas están con cuenta gotas.
Las actuaciones son pasables, Owen Wilson no es el mejor para un papel cuasi dramatico, mejor dicho, para ningún papel, pero pasa; y Jennifer Aniston me pareció fresca, agradable y poco realista con la edad, por lo que en las escenas donde se supone que es una mujer madura, no vieja, sino madura, le faltó algo de ayuda del maquillista, no parecía de la edad que se suponia que debia tener.
Por lo demás, me gustó, y la recomiendo para verla en familia, le pongo 2 Chompipes, no parecía, pero es agradable. Salí sorprendido!!!.




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4 comentarios:

P. Vargas dijo...

Bueno, tampoco le llevo mucha fe, pero tu sabes como son las niñas, Jennifer Aniston es sinonimo de lagrimas, comedia y romance para ella - y no es que no me gusten de ese genero, solo que nunca soporte Friends - asi que uno no puede hacer menos que acompañar, la semana pasada me acompañaron a 88 Minutos - me jugaste sucio Al Pacino- y ahora no hay quite, its the deal jeje

La participacion de Wilson y el perro llaman la atencion - yo tengo dos- asi que veremos que tal sale, espero que no muera el perro...

Saludos!!

Rubí dijo...

Después de leer la reseña me interesó verla, por una parte porque es del tipo de películas que me gustan y por otro que dejan un mensaje positivo y de amor. Quiero ver como hace el papel Jennifer Aniston haciéndola de mujer de más edad de la que tiene.

wílliam venegas segura dijo...

La pareja recién casada de John y Jenny Grogan no tiene idea de lo que se mete cuando adquiere una mascota, un perro labrador muy bello de cinco kilos que se convierte –con el tiempo– en un tornado de 46 kilos que se come todo lo que le llega a la boca, sea lo que sea. El can se llama Marley.
Uno podría creer que la película Marley y yo (2008), dirigida por David Frankel, es la historia del sabueso, pero no es así. Uno se limita a ver cómo el perro siempre anda en un corre que te corro y, como al diablo, nunca le falta una travesura por hacer. Es un perro común, sin heroísmos, nada que ver con Rin-Tin-Tin o Lassie, capaz de sacar de sus casillas al propio Francisco de Asís si aquí apareciera.
La verdadera historia que da sustento a la trama es la de la pareja feliz de John y Jenny, expresión del “sueño americano”, quienes viven tan bien que solo se preocupan por vivir mejor aún, tener hijos, escribir (son periodistas), cambiar de casa y sacar a pasear (a correr) a Marley. El único pleitillo es cuando la esposa está cansada de tanto trabajo en la casa, pese a las comodidades que la rodean.
¡Claro!, a la joven pareja le haría bien viajar por algún matrimonio real tercermundista que, incluso, los hay en Estados Unidos, pero no es intención del filme meterse en denuncias sociológicas. Más bien, la película gusta de manipular sentimientos y poner a los espectadores a llorar con la agonía y expiración de Marley. Aquí se le revienta el cántaro a cualquiera que se le haya muerto o desaparecido un perro.
Aparte de esas lágrimas arrancadas con unción sensiblera o melodramática, la cinta transcurre sin nada especial en su argumento ni en su fórmula visual, con música tan solo agradable y fotografía apenas eficaz. Es una peliculita de buenos modos y de buenas palabras, pero sosa por falta de seso, con una puesta en escena neutra donde el perro corre como pollo sin cabeza, mientras Owen Wilson y Jennifer Aniston sacan sus personajes con buena química entre sí.

Antonio Chamu dijo...

P Vargas: Ya el buen W. respondio a su preocupacion....