miércoles, 20 de mayo de 2009

Milk

Vi este largometraje un par de veces; primero en DVD y luego en cine, en ambos casos sentí diferentes aproximaciones de este tema tan neurálgico para nuestra sociedad: los derechos de las minorías por un lado y el no padecer miedo por expresar la verdadera naturaleza de la orientación sexual.
Nos encontramos en un momento histórico donde más se ha luchado por ciertas libertades, pero aun el camino recorrido es corto. Los llamados dueños de la verdad, porque hablan “en nombre de Dios” y que poseen la suficiente prepotencia para afirmar que conocen lo que el Todopoderoso desea, hablan por un lado de amor y por el otro de segregación de algunos, impidiendo la unión social.
Harvey Milk pudo haber sido un héroe para muchos, pero es un símbolo de que el cambio inicia por uno, y que para que ese cambio se dé es necesario luchar por él, no ocultarse, no atemorizarse, sino enfrentar nuestro propio miedo y salir a las calles a luchar por lo que es correcto, usar la desobediencia social si es necesario.
El director Gus Van Sant creó una obra analítica de nuestra época, una herramienta de razonamiento social, cuyo eje es el amor de un individuo por su iguales, buscando parte de lo más esencial: el derecho de ser realmente libre. Sean Penn ( y su nariz postiza) hacen una actuación fuerte, sensible, apasionada, una actuación premiada y reconocida, irónicamente, dijo alguien, nunca veremos un actor homosexual ganar premios por interpretar a alguien homosexual, que lo diga Tom Hanks, incluso Hollywood segrega a los gay en ese aspecto.
La película está narrada a la vieja manera de la tragedia, pues recién al inicio nos susurran el final. El resto es solo una exploración de los hechos que hicieron de Milk un hito de su tiempo.
Diego Luna, es un buen actor, pero no dio bien la talla, le quedó muy grande el papel del amante histriónico de Milk eso o los demás actores eran demasiado buenos en comparación.
La ambientación y el vestuario son impecables, la fotografía hermosa y algunas escenas están muy bien hechas, sobrecogen hasta la medula, por ejemplo, la escena del joven en silla de ruedas es poderosa, para mí, un claro simbolismo de cómo se ve a sí misma la comunidad gay ante los prejuicios sociales y su impotencia.
Por otro lado, y por pura iniciativa, observe la censura o clasificación de edades que varios países le han puesto a este largometraje, en la mayoría coinciden, para mayores de 18 años, y eso que no muestra escenas de sexo, solo son un poco de homosexuales retratados como seres humanos. Esto me molestó, pues es un tema tan bien planteado, de urgente análisis, critica y debate social. Las sociedades que no permiten que se ventilen ciertos contenidos se estancan y es acá cuando la censura no protege sino que entorpece el desarrollo de la sociedad.
Le pongo 1 Chompipe. .




MilkSocialTwist Tell-a-Friend

4 comentarios:

P. Vargas dijo...

Aquí poniendome al día. Yo esta cinta la verdad que no me acuerdo si la comente antes, pero la verdad que con todo, me cuadro.

Se que a veces tengo mis ramalazos homofobicos (si lo reconozco) pero esta cinta me puso a reflexionar bastante. Hay detalles interesantes y valores reales sobre los que es bueno meditar.

Saludos man!

Asterión dijo...

Una muy buena película. No cae en los lugares comunes del biopic, como pretender sacar trapos sucios, y es de lo mejor de Van Sant, quien es algo irregular.

Penn merecía el Oscar (aunque ese premio no signifique nada) por ecnima de rourke, definitivamente.

Y sí, el punto negativo es la pésima actuación de Diego Luna. ¿Todavía hay gente que cree que él actúa?

Saludos.

Ka-tica dijo...

si mae desde que vi los prologos, me parecio interesante!
Sean esta solo, a lo q he visto le sale muy natural el papel!!!
¿porque se pone la nariz postiza?

de hecho voy a verla una noche de estas a ver q tal...

wílliam venegas segura dijo...

Milk y Sean Penn

Ante la avalancha del cine comercial, el escritor y cineasta Paul Schrader dijo: “El cine se acaba y pronto será solo historia: ha llegado al final de su edad de oro”, pero él solo manejaba su insatisfacción, porque aún el sétimo arte se resiste a morir como contemplación estética, como arte narrativo y como arte de la representación.

Para autenticarlo, aquí está una película extraordinaria, realizada con convicción por Gus van Sant. Su título es Milk (2008) y en otros países se titula Mi nombre es Milk , donde la eximia actuación de Sean Penn es razón suficiente para ir al cine; porque, en este genial largometraje, al gran Sean Penn hay que verlo en pantalla grande, ¡como tiene que ser, por favor!

Sean Penn encarna al asesinado dirigente político y defensor de garantías individuales para los homosexuales, Harvey Milk, y lo hace como tocado por todas las diosas y por todos los dioses. Los signos histriónicos son manejados por Penn con sabiduría, mucho tacto y criterio de genio. ¡Enorme!

Con él como punta del relato biográfico (lo que llaman biopic en cine), Gus van Sant logra un filme sentido en todas sus emociones, que lo sacude a uno, que –sin ser discurso panfletario– convence con su texto mientras fascina como representación de un hecho social.

Como bien lo escribió A.O. Scott en el The New York Times: “Si Harvey Milk fue una figura intrigante e inspiradora, Milk (la película) es una maravilla”; así se ve con la recreación de atmósfera y con el desarrollo tan bien estructurado de la anécdota histórica.

Todo contribuye justo: música genial, fotografía incisiva, montaje como principio organizador y estético del filme, buenas actuaciones (debemos exceptuar al mexicano Diego Luna, fallido) e inteligencia del guion (¡qué diálogos!, son rayos y centellas, truénganos y fusínganos , como diría Emilia Prieto).

Milk es historia en el cine: fuente de consulta. Es cine en la historia: difusión de pensamiento. Y por su gran calidad, es filme para la gran historia del cine.