sábado, 20 de junio de 2009

El Retorno (The Return)

Sarah Michelle Gellar nunca ha sido una buena actriz, tiene sus estados de mediocridad a un punto que más parecen una naturalidad que otra cosa, pero, de tanto en tanto suele ocurrir, de milagro, una pequeñísima luz de posible estado dramático en ella. En esta cinta, El Retorno, nos muestra una buena actuación, o al menos, lo bastante por encima de sus usuales histrionismos sin valor, eso cabe de resaltarse.
La historia es más para un buen capítulo de “Dimensión desconocida” llevado a un tono sombrío pero entretenido. Admito que esperaba otro tipo de largometraje por lo que me llevé una fuerte impresión conforme se desarrollaba la historia, no es una cinta del género “Gore” sino toda una historia de suspenso sobrenatural pero muy entretenida.
Los puntos bajos de la cinta son: la resolución de los hechos, muy rápida para mi gusto, me faltó una vuelta de torque extra en la historia y el hecho de cómo ella se encuentra con el asesino, pura casualidad. Por otro lado el personaje de Kurt, interpretado por Adam Scott era solamente puro relleno de pavo, no aportó nada a la historia y hasta innecesario me pareció.
La historia es muy simple pero bien llevada, narrada con buena tensión dramática y suspenso, los detalles de las personas caminando como si “regresaran” a algún lado me pareció muy atinados. Le encontré algunos errorcillos de continuidad, como, el color del carro que usaba la protagonista, en una toma es negro y en otra es un color vino bastante oscuro (pudo haber sido la luz o los filtros que se usaron)
La fotografía y el clima misterioso me encantaron.
Como dije antes, es cinta para ver en casa más que en el cine por su duración y su saborcillo a capítulo de serie de televisión.
Le pongo 3 Chompipes. Se deja ver.

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2 comentarios:

chismiticos dijo...

Ey, la peli en español se titula "El regreso", está muy loco don Chamu, ¿culpa de quién? Ni se le ocurra decir que es por Evelyn.

wílliam venegas segura dijo...

De principio a fin, su trama se sostiene sobre los delicados hombros de la actriz Sarah Michelle Gellar, quien cumple su papel con equilibrio, sin caer en los “golpes” del terror facilón y sin desdramatizarse en ningún momento, siempre en función de un suspenso llevado con ritmo aceptable.
La trama nos narra cómo una mujer joven, Joanna, sigue los pasos de sus propias pesadillas hasta llegar al asesino de otra mujer, para vivir ambas las mismas circunstancias, como si una llevara en sí el espíritu de la otra.

La historia parece repetir otras de tantos otros filmes, pero aceptamos con agrado que El regreso –en manos del buen director Asif Kapadia, británico de origen indio– toma cierta nobleza inesperada gracias al buen discurrir del cuento (llamémoslo así), gracias a su estilo y buenas actuaciones.

Es de esa manera que la película se sobrepone a un guion manido de Adam Sussman. Lo hace a filo y punta, mientras logra una atmósfera tensa y cierto tono misterioso, con la gran contribución de la fotografía de Roman Osin y la música de Dario Marianelli.

Está claro que el guion es como soltarle la coyunda al novillo en campo abierto. El guionista aflojó la historia y dejó que se fuera en estampida, con personajes que entran y salen sin mayor aporte a los acontecimientos, con retrospecciones ( flash-backs ) no siempre justificadas, con saltos temporales absolutamente inexplicados y algunas incoherencias del relato.

Es en el trato visual donde el filme lo seduce a uno y donde la trama agarra sentido para demostrar –el director Kapadia– que una cosa es el filme en el texto escrito y otra lo es en pantalla.

El crítico de cine Kyle Smith, New York Post , escribió: “El estilo minimalista mantiene el suspenso latente: el filme es poco usual entre las películas de terror adolescente, pues evita de largo las típicas emociones baratas y las explosiones de música para asustar."
El regreso no es cinta ‘cuchareada’; más bien, nos resulta de calidad atípica dentro del actual e irrespirable cine de terror hollywoodense, gracias a la mirada personal que pudo darle su director Kapadia, cuya caligrafía huye sabiamente del exceso.